Conversaciones a tres.


Conversaciones a tres

012Hoy repasaba un libro que nos impacto a Mi Dueña y a un servidor.
Se titula Diosa.
Lo ha escrito un escritor cubano Juan Abreu. Trata un tema peculiar, pero cierto dentro del BDSM. En esta ocasión cuenta como una atractiva mujer apoyada por su marido se adentra en el mundo del bondage japonés, quizá el mejor del mundo comentan los expertos.
Para ello un maestro Japonés la instruirá a cambio de nada, salvo su sometimiento real.
Volví a la estantería ayer, empujado por el recuerdo de la velada irrepetible que me regaló mi Dueña junto a otra Diosa amiga de ella, este fin de semana.
La desnudez de mi cuerpo me empujó a desnudar mi alma y ellas me lo dieron todo. En esta disciplina cuando es sincera, casera diría yo, surge en el sumiso una placidez mental que hace que el juego quizá en este caso sea arte.
Un Ama como en este caso nuestra anfitriona, jamás engaña a sus sumisos, no proporciona BDSM a la carta, lo vive casi en pareja y le da todo lo que lleva dentro.
Veo que cuando te bebes todos los anuncios de contacto, observas que cualquier sumiso se tira a los pies de la domina anunciante, simplemente atraído por el marketing del anunciante. Creo que es un craso error. la Ama te tiene también que colmar las ciertas inquietudes personales de los dos. No se trata de ser sometido por sistema, se trata de que haya algo enriquecedor entre Dominante y dominado.
Creo con todos mis respetos que una Domina puede satisfacer nada más que la parte masoquista del individuo, pero no puede aportarle nada enriquecedor , sobre todo si el sumiso lo siente de verdad y para ella es solo un capricho o servicio.
Tiene que haber afecto al menos y eso se tarda en lograr.

Efe{LL}

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La cama celestial.


A veces gusto de ojear mis libros sobre todos los más antiguos. En cada uno puedo encontrar algún recuerdo, un papel que sirvió como guía de página o esa dedicatoria que resulta especial, porque viene de alguien querido que te regaló el libro.
Es tradicional que al hombre de la familia le regalen corbatas o aditamentos similares. Yo he tenido la suerte de que me han regalado libros. Cada etapa de mi vida está reflejada en un estante. Cada volumen marca la forma de vida que transcurría cuando el autor lo escribíó, al tiempo que hoy me devuelve mis recuerdos.
Volviendo al título de este post. Me topé con Irving Wallace, encontrando la famosa Cama Celestial. Corría el año 1987 y la libertad sexual iba aflorando incluso en Estados Unidos, que aunque siempre para el sexo diría han sido algo estrechos o quizá mojigatos iniciaban su apertura. El autor habla de muchas cosas especialmente de la terapia sexual. Evidentemente era ficción. Ya que los terapeutas además eran entrenadores sexuales que debían practicar sexo con sus pacientes e incluso enamorarse entre ellos, pero la idea es incluso avanzada hoy en día. La sexología era una ciencia infusa, sobre todo en España en aquella época, no pensando en ese momento en convivir en grupo totalmente desnudos practicando una vida desinhibida, al tiempo que se conversaba de cualquier tema. Aunque fuese para aprender a gozar.  Por eso pude sonreír al recordar cómo era esa época, como pensábamos, como poco a poco íbamos avanzando en la información sexual. Pienso que Irving Wallace fue un poco un “Julio Verne” dentro de los asuntos del sexo, utilizando esa forma de narrar las cosas que tanto me gusta de Él.

efe{LL}