Retazos de sumisión.


sumision_color_by_vivkyan-d4mzu0mRetazos de sumisión.

La áspera madera de la cruz me espera,
atándome sus ligaduras a ella,
para nacer en un acto de sumisión.

Comienza la flagelación.
Mi cuerpo desnudo es roturado,
por las colas del cuero cálido.

Recibo su aliento,
siento la emoción de ser suyo,
entrego mi dolor.

Una lágrima cae hasta llegar a sus labios,
tocando sus pechos mi corazón.
me regala mil besos.

Cambiando placer por dolor,
Me sube al cielo,
entregándome su amor.

Efe{LL}logo

Sensaciones.


Sensacionesdiva_by_raipun-d1ff4vl

Veo tu estampa en mi destino.
Anotando un te quiero en mi bitácora.
plena de sensaciones,
recuerdos y también tristezas.

Veo tu cuerpo desnudo en un mar de deseos.
Tus ojos me envían destellos de alegría,
que significan esperanza,
calmando las dudas y los silencios.

Mientras nuestras vidas ruedan por nuestra historia.
Esperando que algún día venga el tiempo de amar.
Ahora basta nuestra ausencia,
para colmar los recuerdos.

La senda es larga,
por el camino hemos dejado vivencias,
con sensaciones que nos han marcado.
Marcas pintadas en la mente y en el cuerpo.

Ahora nos reflejamos viendo nuestras heridas,
que han grabado nuestro destino.
Mostrándolas orgullosos como prueba,
a nuestra pasión y entrega.
Es nuestro juego de sensaciones.

efe {LL}

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El deseo.


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El deseo

En la penumbra de una fría tarde de otoño.
Desnudo y tembloroso el tormento espero.
Mis pies rozan el suelo,
para  recibir el flagelo.

Dulce castigo mi alma desea.
Más mi cuerpo espera,
pero mi Dueña me lo niega.

Al fin el dolor llega,
con placer se mezcla,
mi ser se serena.
Azotes, amor y deseo se vuelven placenteros.

El duro látigo la piel lacera.
Con lágrimas el placer deseo,
al fin de amor y pasión me lleno.
Amor, placer  y dolor espero.

Efe {LL}

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Fuego.


A la luz del fuego, desnudo me ofrezco.7723885646_95e71abc11_z
Vestida de charol y cuero La Diosa me observa.
Mi lengua liba en la puerta de sus secretos, sintiendo la llamada de su mirada.
¡Más pasión perro!
Siento su mirada de fuego, después un latigazo.
Mejor perro.
Uno, dos tres…
Canto al compás de la fusta.
Mis nalgas se colorean, sube mi ardor, me llena la libido,
Más perro, quiero más.
Libero sus pezones para beber en ellos, bajo y subo por su cuerpo.
Hasta que a su clara orden. Entro, dejando mi pasión dentro.
Noto sus finas uñas en mi carne y me endurezco.
Su orgasmo marca el primer final, espero, me derramo y nos fundimos en un beso.
Después exclama.
¡Este es tu regalo!
Ordenando.
Aviva el fuego perro.

Efe {LL]

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La carta.


La carta.file0001781362730

La obscuridad de la noche envolvía la soledad eterna que le mantenía cautivo de la más dura de sus vivencias.
La tristeza de no ser querido.
Solo no encontraba su paz interna conviviendo con la negra realidad que vivía, sino que su soledad estaba permitiendo que la felicidad pasara de largo por su puerta.
Pero había algo que le consolaba su pena, era escribir todos los días, aunque con mala letra y peor inspiración a esa doncella del cuarto.
Un día tras otro la dedicaba algo que le salía de dentro, y con falsa esperanza  anónimamente se lo hacía llegar, hasta que el tiempo acumuló ya, casi un libro regalado.
Del día a la noche esperaba su antídoto para lograr vencer la amargura. Quizá aquella mañana sería distinta porque el también recibió una carta.
La carta olía a ella,  casi saltandosele las lágrimas abrió el sobre. Donde encontró un frio folio con casi ninguna letra, si acaso unos garabatos que le proponían un deseo.
Enséñame a leer para empezar a quererte.

Efe {LL}

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Algo especial.


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La luz tenue combinada con el ajado entelado de las paredes daba un aspecto siniestro al bareto, su mala fama contribuía a que el ambiente fuese más tentador para vivir. Quizá una noche diferente.
Enfundado en un tejano algo ajado, complementado con chaqueta a juego encima de una camiseta negra, se recostaba sobre la gastada barra del bar.
Combatía al mismo tiempo su aburrimiento observando a la variopinta clientela, hombres y mujeres de cualquier edad que compartían compañía con cualquiera que les invitase a un trago.
Cuando de repente divisó una joven que casi cumplía sus deseos. Aparentaba estar en la treintena, sus negros cabellos contrastaban con unos ojos verdes que la hacían estar bonita. Ataviada con una corta falda, enseñaba unas piernas interminables que acababan en un busto de medidas perfectas.
Su atractivo era especial, se acerco a ella sin mucha esperanza de ligar, pero no fue así. Se presentaron para congeniar en segundos, el primer beso de la joven endulzo los labios del galán que se perdía en los llenos pechos de la joven.
Pronto la instó a algo más completo.
Ella le miro sorprendida y le retó a hacer el amor.
Ya en el modesto hostal de barrio, se regalaron besos hasta que el la empezó a desnudar, cayó el fino suéter, para después el sostén descubrir unos pechos llenos que el varón chupaba con excesiva glotonería. Ya desnudo disfrutó de la  mejor felación que le habían hecho en su vida, La limpio el semen de los labios, cubriéndola de besos antes de pedirla su tanga.
Pero fulminantemente ella le sugirió que si se asustaba, se iría inmediatamente.
Cuando despojó de la falda y el tanga, lució un erecto pene y con lágrimas en el rostro le pidio perdón por no haberle informado de su transexualidad.
El con una sincera mirada, no solo no tuvo que perdonarla, sino que compartió con ella una de las mejores noches de su vida.

Efe{LL}

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Pasión y placer.


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Bella y limpia es su mirada.

Sus finas manos acarician mi rostro,

en los suyos mis labios beben.

Su lengua mí boca llena.

Mientras nuestros ojos se encuentran,

se funden los cuerpos.

La toco, me acaricia.

Dentro de ella me encuentro,

Gime, la beso.

Al mismo tiempo nos crecemos,

de pasión nos saciamos.

un torrente de placer nos inunda,

y otra vez la susurro.

Te quiero hasta la locura…

Efe.

Autor del cuadro Luís Ricardo Faleroadmin-ajax111

La Diva


La Diva.c35

Su mirada destila tristeza.
La piel desnuda de su cuerpo,
se curte al tiempo que se curan,
sus heridas en el alma.
Sus ojos miran al vacio,
sus manos vuelan hacia ella.
En su mente una súplica,
En la de la Diosa un mandato.
Sufrir a su lado,
es la fortuna del amante.
El calor de la Diva,
le llega adentro.
Al término recibe un beso.
Se consuma el reto.
Amarla sin término.

Efe{LL}

Origen de la imagen

Entre ellos.


trios-sexualesLos Amigos.

Un día más camino del mundo a donde trabaja. Es ya otro viernes y la rutina del fin de semana le avanza su programa.
Comida con su pareja en el restaurante de moda, golf y por la noche unas copas con cualquier conocido.
Mientras ella imagina algo parecido, valora la propuesta de un íntimo amigo.
Este es un tipo austero, amante de cosas casi imposibles para ellos. Practica el seso a discreción y no posee grandes méritos sociales, limitándose a ser simplemente alguien del montón. Pero es un gran amigo de sus amigos.
Al fin María decide llamar a Aurelio su Amigo. Entre risas y miedo le dice que pasarán el fin de semana con él en esa ruinosa casa de pueblo que le dejaron en herencia.
Casi con la advertencia de que se irá sola, queda en su casa con Juan su marido, para coger algunas cosas e ir a casa de Aurelio.
María conduce deprisa con su marido al lado. Inexplicablemente ambos se encuentran algo excitados pero intentan no demostrarlo, llegan a la puerta de la casa para encontrarse con su Amigo que enfundado en un mono y calzado con botas de goma les recibe contento.
Con voz cantarína les explica las reglas, estas son sencillas pero para ellos aterradoras, cogerán las hortalizas del huerto para comer, los móviles van a parar a un cesto ya veterano que se los traga con celeridad y sus elegantes ropas de sport sufren el mismo tratamiento, para irse los tres vestidos con su rustica ropa de trabajo al huerto.
Un ya viejo mastín se levanta malhumorado de su interminable siesta para seguir a su Amo.
Trabajan sudan pero se olvidan de su rutinaria y elegante vida.
María prepara una ensalada que quizás sea la mejor de su vida, Juan pone la mesa mientras Aurelio da el último toque de sal al aromático estofado que está cocinando.
Sentados alrededor de la mesa dialogan sobre los tiempos vividos, de cuando estudiaban juntos y de la sorprendente boda de Juan con María. Ambos forman una pareja de moda, triunfadores casi ricos, pero al borde de la ruina sexual y sentimental.
Pasan las horas. La caminata de la tarde, el pan con chorizo, un buen tinto y el negro café con aguardiente ha subido los ánimos del trío, que se disponen a pasarlo bien.
La chimenea caldea el ambiente, las luces  estratégicamente situadas proporcionan una tenue luz que les invita a desnudarse.
María está entre los dos hombres jugando descaradamente con sus viriles miembros, hasta que Juan decide incorporándose para darla un beso de bienvenida, por el que obtiene el beneplácito para meterse su pene en la boca. La placentera mamada se complementa con la que Juan la práctica. No sin pasión ni esmero…
Ya son un volcán cuya lava les quema por dentro, Juan la folla con pasión mientras Aurelio la inunda de semen hasta la garganta. La joven corriéndose con furia les ordena que sigan. Así hasta el Amanecer…
Desnudos, sudorosos y mentalmente satisfechos entran en el rustico baño, mientras el veterano mastín decide volver a dormitar, quizá  pensando en lo bien que lo han hecho sus Amos.

Efe {LL}.

Origen de la imagen. Donde se puede encontrar un genial espacio sobre sexualidad que creo que está bien documentado.

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Letras de ayer.


El labriego

Estos últimos días este andarín tuvo la oportunidad de recorrer los campos, de respirar el aire bueno, y de conocer algo de Historia.
Hable con gentes de bien y comprobé que aún en el siglo que vivimos, todo en realidad continua igual.
Cantautores sociales que hablan en prosa , embaucando al pueblo llano, pero eso si cobran millones, sabios y ricos, nobles, reyes, además de  políticos, que pasarán a la Historia algo más grandes, mientras que a los labriegos nadie los oye.
Por eso me he permitido recuperar estas humildes letras escritas ya hace tiempo.
Va por todos los que somos pueblo.

El labriegoventosapinilla5
El duro sol del mediodía rompe sobre sus espaldas.
Encorvado por el esfuerzo y con la mirada tranquila,
observa la rectitud de los surcos.
Sus duras y venosas manos dadoras de vida,
escriben su historia.
Hijo de súbdito que sirve a Reyes,
riega con su sudor la tierra,
para escribir páginas llenas de esfuerzo,
que hablan de su sufrimiento.
Mira al sol y recuerda como su Padre y antes su Abuelo,
estaban allí, y mañana también vendrá su hijo.
No habrá cánticos ni recuerdos para ellos.
Nadie recordará al buen labriego.
Toda su vida destiló dura poesía,
abonó con su sangre la tierra de otros,
roturó los campos de Dios,
fue siervo de muchos.
Para nadie recordarle.
Pero yo se que subió al Cielo.

efe.

Escrito por efe en Mayo de 2007 y publicado en Pensamientos de efe

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