Momentos no olvidados.


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Momentos no olvidados.
Alguien me contó esta historia que todavía hoy me cautiva.
Hace algunos años a través del teclado conoció a una Dama. La vida del protagonista, entre su pareja y él, en ese momento eran difícil, ya que después de un camino recorrido parecía que habían llegado a su fin.
Esta Dama venía de un país frio, del Norte de Europa. Se conocieron y pasado el tiempo arribó en Madrid. La vida se transformó quizá para mejor al hombre de la historia. La mujer que le entendía en su gran depresión, resultó que era un profesional de la psicología, que sin darse cuenta a la vez que se enamoraba de su paciente. Le estaba curando.
Conoció a esa gran Dama, que le entregó el cariño esperado, recuperando su vida al cien por cien.
Fueron muy bonitos aquellos paseos por los lugares que ella recordaba de niña, ya que emigró demasiado joven, se reían, charlaban al tiempo que disfrutaban del maravilloso cuento que estaban viviendo.
Tenía esa belleza natural de muchas mujeres mediterráneas, su largo cabello era negro, con unos bonitos ojos verdes, que contrastaban con su piel no tostada, no muy alta, delgada y con unos pechos plenos.
En la cama su cuerpo danzaba en un dulce movimiento que volvía loco a su amante, sus bocas se devoraban al tiempo que las manos del varón acariciaban todos sus secretos.
Gozaban interminablemente hasta que la savia varonil inundaba las entrañas de la hembra que sabía mezclar el amor, con el goce y el placer.
Los protagonistas de esta historia supieron encontrase, para quizá no separarse jamás.

efe.

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