El hombre del Violonchelo.


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El hombre del Violonchelo.

El cielo encapotado escupía cristales de hielo en una gélida mañana de Navidad.
Las notas de un violonchelo quizá muy viajado, llenaban de vida la esquina de esa elegante avenida.
Mientras el músico luchaba contra los elementos, intentaba crear una melodía para el goce de los transeúntes que aunque apenas le miraban, el sentía que le escuchaban y quizá alguno contribuiría a sufragar la cena de Navidad.
El goteo de monedas caía lentamente en el estuche de su instrumento, pero esto no amilanaba al músico que jugaba a crear arte.
Había llegado del frio de Rumanía, donde el hambre de trabajo y pan era brutal, pensando que en nuestra Patria podría hasta comer una vez al día.
Alzaba la vista al cielo e intuía que llegaba el mediodía, pero sus notas no atrapaban a nadie por lo que tendría que seguir tocando en soledad.
De repente una vivaracha chiquilla rubia , se acerca al hombre, espera que este termine la pieza y con desparpajo infantil le dirige la palabra.
Señor estudio en el conservatorio y toco el violín, voy a casa, pero me gustaría tocar con usted.
El músico la mira perplejo y la responde.
Chiquilla no te podré pagar.
Si lo hará, se lo aseguro.
¿Podemos empezar?
Se ponen de acuerdo y suenan las notas de un villancico.
Noche de Paz.
Una vez más la magia de la Navidad obra un milagro, las monedas caen en el estuche fluidamente, mientras que los instrumentos suenan celestialmente.
Termina el villancico y una lágrima resbala por la mejilla del violonchelista, al tiempo que un aplauso llena el improvisado auditorio.
Entonces emocionado se acerca a la niña y la entrega un beso.
Esta dichosa, por el éxito logrado, le responde.
Ve como podía pagarme.

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El BDSM en pareja.


El BDSM en pareja.

Al igual que es fácil desconectar del sexo en una pareja convencional, esto ocurre también entre Dominante y09-37-17-972_250x250 dominado. La vida nos regala alegrías, pero también nos llena de dificultades por lo que hay que comportarse unidos afrontando las posibles soluciones de los problemas.
Cuando veo como visualizan el sexo o la práctica del BDSM en la pareja, algunas personas ajenas a el, no tengo más remedio que en el mejor de los casos sorprenderme, ya que nuestra liberalidad no nos exime de la moral, ni de la ética. El fanatismo no es precisamente el mejor compañero de viaje, ya que la vida hay que saberla vivir bien, sobre todo sin locuras ni aspavientos.
En nuestra vida privada damos prioridad al sexo pero no escatimamos esfuerzos en enfrentarnos en el día a día, al devenir de la vida.
He visto como hay quien habla de violencia en la práctica del BDSM, creo sinceramente que no es así. Si reconozco casos censurables en el que suceden cosas deleznables, que por otro lado pasan en otros ámbitos.
Creo que el componente masoquista de un sumiso tiene un grado que lógicamente su Dueño controla. Ywoman-144106_640 evidentemente saben como transformar ese dolor en placer para llevarlos al principio e incluso el final de un gozo extremo.
Por eso entendemos que la violencia es cero en una relación sadomasoquista, ya que todo es consensuado por ambos. Desgraciadamente la miopía moral de algunos puede hacer que se compare el terrible mal de nuestros días, que es la violencia de género con la práctica de un sexo distinto que jamás producirá daño físico o moral a ninguno de los que participan.
Ya sea escrito bastante sobre el BDSM, que por otro lado no pasa de ser definido como una parafilia ya muy bien definida en nuestros tiempos.
En fin creemos que esta disciplina o estilo de vida, como me gusta denominarla es otra manera de ver la sexualidad entre dos o varios y que evidentemente no es la única, ni tampoco la mejor.
Es simplemente la suerte de poder ejercer libremente nuestra forma de vivir nuestra vida íntima.

efe {LL}

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