La señorita de compañía

 

016-021Otra dura noche de invierno, Eva contempla a través de los cristales como descarga la torrencial lluvia, incorporándose se refleja en el espejo, su piel resiste el bronceado del pasado verano, trazando su cuerpo esbelto una hermosa silueta, que hace que hasta el espejo exclame.
Que hermosa eres.
Pero está triste, su corazón está vacío y su mente no le transmite emociones.
Se casó joven con el príncipe de sus sueños, pero pronto como un castillo de naipes su mundo se derrumbó. El galán apuesto con un porvenir esplendido se entregó a otros juegos y a la que le confió su corazón pronto la sumió en el olvido.
Se sumerge en la negrura de la noche cuando se resigna a pasar otra jornada de soledad. Suena el teléfono.
Ring, ring….

El grotesco sonido del timbre, es el único nexo que la relaciona con la vida en ese momento, así que su mente la obliga a atenderlo.
Hola es Usted Lilí
¿Como dice?
Contesta ella sorprendida.
El interlocutor azorado contesta perdone me he confundido.
Entonces Eva inexplicablemente le contesta no.
No se ha confundido.
Que desea.
Buscaba una señorita para que me hiciese compañía, pero no estoy seguro que sea este su número.
No se preocupe.
¿En qué hotel está?
En veinte minutos le veo. Acto seguido cuelga.
Conduce rápido pero serena llega al hotel. Decidida se dirige al ascensor para subir a la habitación de su inesperado cliente.
Sus ropas son elegantes como corresponden a una Señora, esto bastará para que resulte una mujer bandera.
Toca en la puerta y un hombre de mediana edad la recibe, se dan un cordial beso  pasando al interior de la habitación.
Eva le mira y con rapidez de reflejos comienza a desnudarse. Sus moldeados pechos se contienen en un sostén de encaje que combina con un tanga que insinúa demasiado.
Más el hombre termina admirando unas largas piernas desnudas que le llevaran a un viaje de placer eterno. Por otra parte desbordado por la personal belleza de la joven ya no es dueño de sí mismo temiendo no estar esplendido.
Eva decide que su juguete será el. Así que decidida le increpa.
¡Desnúdate¡
El se quita la bata y descubre un cuerpo normal pero agradable, su atributos son correctos y desde luego el deseo es palpable.
Hay comenzarán lo que será su gran noche.
Eva consume el cuerpo del hombre con deseo incontenido, lame su pene con avaricia y él se deleita recorriendo el cuerpo de ella, bebiendo sus fluidos, mezclando sus olores para llegar al  sumun.
Llegan a un maravilloso orgasmo lleno de placer y lujuria en el que participan al mismo tiempo, exhaustos pero gozosos en la ducha se besan, sus cuerpos vuelven a formar un todo, la penetra, entra de nuevo en ella entregándose a un largo orgasmo.
Después ella le susurra.
Me destrozas pero te deseo…
Pasa el tiempo y muchas noches Eva ya no está sola, pero cuando espera sueña con el hombre que ilumina sus sueños.
Efe.{LL}

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17 pensamientos en “La señorita de compañía

  1. estoy tentado hacer un viaje de placer eterno y busco esas largas piernas, desnudas que me lleven a través de el…

    la teoría del robo literario me encanta, por ejemplo, pienso robarte lo siguiente:

    “Me destrozas pero te deseo”

    estoy seguro que es un buen inicio de un relato, lo único malo de los robos es que nunca se cita al autor original, espero disculpes mi atrevimiento para cuando lo haga. ambos sabremos que es tuyo
    y me encanto este viaje…besos

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